Un viaje en el tiempo

Domenico Dolce y Stefano Gabbana no se han quedado inmóviles ante la fiebre Y2K o de los 2000s que ha impactado a las casas de la moda esta temporada. El año 2000 fue el pico de Dolce & Gabbana, una etapa en la que los gloriosos excesos de su estética iban desde el minimalismo de los 90 hasta el go-go de principios del siglo XXI. En Dolce y Gabbana se han dado cuenta del renovado interés en la época. Los jóvenes asistentes están entusiasmados con esa parte de su archivo, y las estrellas del pop de la Generación Z también solicitan piezas antiguas. Con todos esos motivos y para la temporada de primavera verano del año 2022 decidieron clonar el glorioso estado de ánimo de esa colección del 2000. Los diseñadores aseguraron que estaban saliendo de un momento oscuro al referirse a la pandemia y dijeron: “y queremos disfrutar la vida. Queremos luz”. 

Asombran las combinaciones de minifaldas y camisas transparentes, las faldas con flecos de cuentas, la lencería expuesta y la ropa interior con el logotipo. Pero todo no fue remembranzas, hubo algunas otras actualizaciones con visión de futuro. Por ejemplo, el upcycling también es una tendencia que han seguido con mucha fuerza. Resultó impresionante la chaqueta de camuflaje que estaba forrada con leopardo y los pantalones cargo que estaban cortados a la altura de la rodilla, con los retales desechados remendados… un estilo rematado con botas altísimas.

Sin lugar a dudas, la colección primavera/verano 2022 de Dolce & Gabbana, está claramente en un camino de venganza posterior al confinamiento que nos mantuvo a todos en pijamas en casa. Por eso todos los nuevos estilos y su presentación se nos antoja un gran festival de rock con luces giratorias en el escenario que impregnaban de color cada pieza textil.

Las joyas son el centro de esta entrega que está tachonada, adornada, bordada e incrustada en piedras brillantes. Estas cubrieron los sostenes y las blusas inspiradas en la lencería, esparcidas sobre jeans y pantalones holgados, rodearon minifaldas y cubrieron cada centímetro de las chaquetas de colores del arcoíris. Vemos un renacimiento del bikini de hilo con lentejuelas y la falda con cinturón apenas visible. Otros diseños que honra la época de inicios de siglo son los estampados de camisetas, así como una interpretación extraña y hasta irónica de un vestido de seda transparente que podría haberte hecho creer momentáneamente que pertenecía a otra colección. Llama poderosamente la atención la ausencia de piezas en tonos claros, salvo tres o cuatro elementos blancos, los colores que definen esta colección son siempre muy fuertes. Es una fiesta de moda que honra la sensualidad abierta, donde la ropa interior se convierte en ropa exterior en forma de vestidos de corsé vampíricos y leotardos diáfanos. Los recortes y las telas transparentes revelan bralettes de encaje y bandas para bragas con monograma. Otros de los grandes protagonistas de esta colección fueron los tonos metalizados, tanto en pantalones como en faldas midi. Así como la yuxtaposición de animal print con transparencias o cuero.

Es una celebración para todos los sentidos, tanto a la vista como al tacto… Dolce & Gabbana quiere devolverles el poder a las féminas de volver a reconstruir un guardarropa a la altura de los tiempos que corren. Después de dos años confinados ha llegado el momento de salir a la calle y con todo. Realmente no hay mejor manera de vestirse, a medida que volvemos a llevar una vida normal una vez más. Gracias a la moda por estas posibilidades infinitas para volver a renacer en cada temporada cual ave fénix. – I.F.

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